viernes, 30 de noviembre de 2012

Amor a primera vista I

Nuestras profesoras de Castellano y Gallego nos propusieron participar en el 52º Concurso de Relatos de Coca Cola®. En nuestra clase han quedado seleccionados 4 alumnos: 2 para castellano, uno soy yo, y 2 para gallego. Aquí tenéis el relato con el que participé, la norma era usar 6 palabras (grúa, lluvia, bosque, dinero, medicinas, vacaciones:

AMOR A PRIMERA VISTA

 Me llamo Julián y os voy a contar uno de los mejores días de mi corta vida. Mi padre trabaja en la construcción y un día tuvo que usar la grúa de la empresa para mover unos bloques de hormigón pesadísimos, pero no supo usarla y mi padre tuvo un accidente grave. Yo estaba en el instituto cuando todo esto sucedió; estaba en clase de tecnología, dibujando árboles en mi libreta, aburrido, cuando entró el conserve preguntando por mí. Yo recogí todo lo más rápido que pude, no quería estar más tiempo en esa dichosa clase. Al salir vi que mi madre estaba allí esperando por mí. Le pregunté que pasó y me dijo que teníamos que ir al hospital, todo esto mientras le caían lágrimas de sus ojos como un día de lluvia.
 Al cabo de dos meses de terapia, mi padre se recuperó del accidente y pidió unas vacaciones en el trabajo, en las cuales decidimos ir a una casa rural a Lugo. Entre mis padres y yo había mucha tensión porque eran unos padres muy conservadores y controladores; siempre quieren que saque buenas notas y que estudie, pero no entienden que tengo mis problemas y que no quiero que se metan en mi vida privada. El segundo día de vacaciones comenzamos a discutir tanto que me harté y salí de allí corriendo, sin pensar hacía donde me dirigía... Acabé llegando al bosque, donde vi a un grupo de chavales de más o menos mi edad sentados en unos troncos en el suelo, hablando y riéndose. Al acercarme a ellos me saludaron y me dijeron que me sentara con ellos. Se me presentaron y yo a ellos, me cayeron bien. Al poco tiempo aparece una chica hermosa, de pelo castaño, largo, ojos marrones y alta; creo que sufrí de 'amor a primera vista'. Nos lanzamos una mirada mutua como si nos conociéramos de toda la vida. Un chaval lo notó y nos presentó, yo me puse colorado como un tomate, pero ella también, ¿era eso una señal? Vi que eran las ocho de la tarde y ya era casi de noche, así que decidí volver a la casa rural, no quería que mis padres se enfadasen más de lo que estaban, pero antes de irme le pregunté a ella como se llamaba, 'Sandra' me dijo con una voz que parecía angelical.
 Al día siguiente volví al bosque a ver si estaban de nuevo mis nuevos amigos... Allí estaban, junto a Sandra. Me había pasado toda la noche pensando en que había pasado ayer, en la reacción de Sandra al conocernos y en que debía hacer. Yo estaba totalmente enamorado de ella, pero no sabía si era un amor mutuo... Solo había una forma de averiguarlo: Pedirle salir! Me atreví a preguntárselo: me arrodillé ante ella y se lo pedí. Ella sin pensárselo me dijo un 'sí' con toda su alma. ¡Fue mi primer flechazo, y me correspondió! Pasamos toda esa tarde juntos, el uno pegado en el otro, ella sentada sobre mi rodilla derecha y yo sobre un tocón.
 De repente recibo una llamada de mi madre avisándome de que volviera a la casa rural, y como siempre me lo dijo a gritos. Me despido de mis amigos y de Sandra con un beso y un abrazo. Al llegar junto a mi madre me avisa de que la ayude a hacer las maletas, que mañana por la mañana ya regresaríamos a la ciudad. Claramente yo cogí una gran desilusión, tan grande que decidí salir corriendo  otra vez al bosque a despedirme de todo de mis amigos y a pedirles sus números para llamarlos, pero no estaban; no paraba de pensar en que haría si no podía ver a Sandra más. Volví junto a mis padres a hacer las maletas, todo triste, intentando aguantarme las lágrimas.
 Dos días siguientes al llegar a casa cogí una gripe muy grande, tanto que mis padres tuvieron que ir a por dinero para medicinas al banco. Me recuperé y volví a la escuela, aun triste, pero me dijeron que había una nueva chavala en mi clase. 'Que alegría, ¿no?' dije yo retóricamente. Al entrar en clase veo que esa chavala era Sandra. ¡Me puse a dar saltos gigantes de alegría! Se sentaba a mi lado en clase.
 Fue el mejor día de mi vida.
FIN

1 comentario:

pablo mayo lopez dijo...

M-e e-n-c-a-n-t-a !-!-!